El Periodista, el Corresponsal, el Che y El Mercurio

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«Un periodista chileno hizo una narración pormenorizada de nuestro campamento y descubrió una foto mía, sin barba y con pipa. Había que investigar más cómo fue obtenida. No hay pruebas de que la cueva superior haya sido localizada aunque algunos indicios así lo manifiestan».

Ernesto «Che» Guevara, 11 de Abril de 1967
Diario del Che en Bolivia

En 1967 Héctor Precht tenía 31 años y nunca había salido de Chile. Trabajaba en la sección Internacional del diario El Mercurio cuando el cable comenzó a sonar anunciando un confuso enfrentamiento armado en plena sierra boliviana entre militares y otro bando que podían ser guerrilleros o narcotraficantes. Había muertos y pocas pistas más.
Por aquel entonces tampoco se sabía nada del Che. Había dejado Cuba y se rumoreaba que estaba en el Congo e incluso que Fidel lo había internado en Rusia.

«Anda a ver qué pasa», fueron las instrucciones de su editor y el excitado Precht partió rumbo a Bolivia siendo detenido en la frontera bajo el cargo de «hombre sospechoso» por usar barba. Debido a su detención llegó a Santa Cruz de la Sierra más tarde y se encontró con que todos los corresponsales se volvían con las manos vacías a sus respectivas redacciones. «No pasa nada», repetían como letanía uno a uno.

Pero era su primer viaje y no pensaba en volver a Santiago en el siguiente vuelo.
Partió entonces a Camiri, el pueblo más cercano al lugar del enfrentamiento. Allí se entretuvo en bares conversando con militares hasta que lo invitaron a una excursión al día siguiente al lugar de los hechos. No era el único periodista en aquella expedición militar, también iba un inglés del Sunday Times quién con poco entusiasmo respondió a los saludos coordiales del joven periodista.

«Gringo de mierda, ¿qué te has figurado?«, pensó el chileno.

El grupo partió de madrugada y se internaron por el cañón de Ñancahuasú, caminando durante horas con el agua por los muslos. Luego treparon un escarpado murallón y llegaron a un lugar donde la naturaleza parecía extrañamente revuelta. Se pusieron a arrancar ramas y encontraron allí, en plena sierra boliviana un campamento y un agujero donde sus ocupantes habían escondido a toda carrera documentos, fotografías y otros papeles. Había pedidos urgentes de medicamentos a farmacias en La Paz, enseñanza del silabario para la alfabetización y cartas de amor imposibles de reconocer si habían sido recibidas o quedaron sin enviar. Además habían fotografías y Precht Bañados pilló una que era clave: el Che sin barba y pipa en ese mismo lugar. Ernesto Che Guevara estaba vivo y combatiendo en Bolivia.

Un silencio ácido se deslizó entre ambos periodistas. La apuesta estaba servida: el primero en llegar a Santa Cruz de la Sierra daría la noticia al mundo sobre el paradero del guerrillero más legendario de aquella época.
El santiaguino intentó deshacer el camino andado en solitario y se perdió al poco rato en plena selva. Afortunadamente lo encontraron y siguió entre los militares y el inglés rumbo a Camiri. Una vez allí, corrió a tomar la avioneta militar hacia Santa Cruz y cuando ésta estaba cerca de despegar apareció el inglés en último minuto agitado y sonriente. Durante el viaje intentó ser gentil con Precht quién le devolvió las sonrisas con indiferencia.
Se bajaron corriendo en Santa Cruz rumbo al telégrafo para despachar la noticia y en aquel dichoso domingo boliviano sólo funcionaba el servicio en castellano.
Precht Bañados despachó implacable las páginas mientras el súbdito de su majestad se emborrachaba con la mirada perdida. Al día siguiente y probablemente con resaca envió su reporte.
Con un instinto del golpe periodístico nulo, los de la redacción de Internacional del Mercurio no creyeron lo que estaban leyendo. «Se debe haber vuelto loco», debieron decir el par de periodistas de turno dominical mientras resolvían algún puzzle o escuchaban fútbol por la radio. No publicaron su crónica sino hasta el día martes, cuando todos los cables del mundo anunciaban la impactante noticia escrita por un periodista inglés, que el guerrillero Ernesto Che Guevara estaba vivo y combatiendo en Bolivia.

****la foto fue requisada por el ejército boliviano****

Han pasado 40 años desde ese incidente y hoy Héctor Precht está de cumpleaños. Desde Barcelona te mando un beso enorme papá.

10 pensamientos en “El Periodista, el Corresponsal, el Che y El Mercurio

  1. Ví el documental dos veces en el Discovery Channel, y tu artículo me complementa la información, y completa de alguna manera el puzzle.
    Siempre he querido saber cómo llegó y que hizo este personaje de la historia en América del Sur.
    Andrea me dió el link 😉
    Buena!

  2. Un abrazo, nos emociona cada vez que te leemos (Andrea con absuluta chochera de hermana mayor comparte muchas veces con nosotros lo que escribes. Las Barbies Okupas, por ejemplo, se multiplicaron en varios mailsa nuestros amigos…).

    Esta historia de tu padre, nos conmueve y nos impacta. Nosotros lo habíamos conocido hasta ahora como el papá de la Andrea y especialmente como el abuelo de Maria Ignacia y JuanCri, y como defensor de los derechos ciudadanos de los automovilistas, hoy lo conocemos como peridiosta y como parte de la historia (de la historia no oficial que es la que menos conocemos)

    Un abrazo, con todo cariño y admiración

    Daniela y Miguel Escanilla Eroles

  3. ¡Olé! Miren qué elenco de lectores ha llegado hasta este rinconcito cibernético. Pues me alegra que paseen por aquí de vez en cuando y que además me cuenten que mi hermana además me promociona.
    Un beso a todos y muchas gracias por sus comentarios

  4. Güena Angelita!!
    Si hubiéramos aprendido historia con un poco de estos sabrosos detalles, la vida habría sido otra.
    Me sumo a los Escanilla Eroles… y en estos años, nos conversamos y damos varias veces la vuelta al mundo en un ratito.
    Otros tiempos, sin duda.
    Cariños
    Sole Apablaza

  5. Felicitaciones y saludos a tu padre, lo conocí cuando empezamos a pelear con los fotoradares de Santiago de Chile hace mil años (casi fui parte de la primera directiva despues de las reuniones en el cajón del Maipo).
    Tu padre siempre comentaba que se iba a cargar energias a su casa en la playa y contaba las historias de una manera muy entretenida.
    Él es un hombre muy carismatico, interesante e inteligente, por favor dale mis saludos si es que te acuerdas y puedes hacerlo. Dile que recuerde Recalcine y que yo vivo desde hace tres años en New Zealand.

    Un saludo afectuoso,

  6. May be recuerde a Lamborghini si es que no asocia a Recalcine con mi nombre

  7. Soy historiador boliviano. Dónde se han publicado los artículos de Héctor Precht de 1967? Están disponibles?,

    Saludos. Lida nota

  8. Claro que recuerdo a Lamborgini cuando luchabamos contra los abusos del Estado…..el mismo que tanto le gustaba al Che…je…je

    El Che aun me pena. Hace poco estuve en contacto con el «Pelao Bustos», hoy exiliado en Suecia y autor del mas libro mas entretenido sobre la guerrilla de Ñancahuazu. Se titula «El Che quiere verte».
    Bustos estuvo en la guerrilla, fue apresado, condenado a 30 años de carcel, y liberado tras algunos años de prision.

    Descubrir al Che en aquella epoca fue como descubrir hoy el paradero de Bin Laden. Me cubrio de gloria y despues, bajo el Gobierno Militar, me costo la carrera. Se me ocurrio, en 1977, escribir dos paginas centrales de La Tercera, sobre esos 10 años de la guerrilla en A Latina, y el Intendente de Santiago, «mi» Gral Garay agarro el telefono y exigio mi despido…..je…je…

    Bueno, no me quedo, c est la vie.
    El Che fue un fascinante capitulo de nuestra epoca.

  9. le conteste al periodista boliviano, Sr Rodriguez, pero su e mail reboto.
    Atte
    HP

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