Pobre Freud

AUSTRIA FREUD ANNIVERSARY

Mientras colectivos bisexuales toman el aniversario de su muerte como fecha para celebrar su día, el mundo del arte bebe de su teoría como una eterna inspiración cultural y la comunidad científica continúa ninguneándolo. No es lugar para divanes

Su historia fue de rechazos y amores mal entendidos desde su nacimiento, pasando por su muerte hasta hoy, 69 años después. El antisemitismo imperante a mediados del siglo XIX, hizo que su familia tuviera que emigrar de Moravia (actualmente territorio checo) hacia Viena debido a los disturbios que acosaban al clan judío.

Ese traslado a Viena, la capital del imperio austro húngaro, un territorio libertino, artístico y voraz en medio de un país extremadamente católico y moralista, en donde la represión del deseo y los odios viscerales de una sociedad profundamente injusta y clasista generaba más que alguna incoherencia, fue clave para que Sigmund Freud comenzara sus observaciones acerca del comportamiento humano.

Así que se acercó a la hipnósis para luego trasladarse a la asociación libre y a la interpretación de los sueños. Definió el consciente y el insconciente, los actos fallidos, la represión. La comunidad científica se escandalizó, se indignó y lo marginó.

Pero hubo otra gente que se constituyeron como discípulos. Allí tampoco fue todo miel sobre hojuelas y sus alguna vez queridos Carl Jung y Wilhelm Reich siguieron sus propios caminos, formando sus propias sagas psicoanalíticas.

En Austria tampoco le fue mejor. Con la llegada de los nazis al poder, Freud tuvo, además de arresto domiciliario, exiliarse en Londres donde moriría finalmente. Su compatriota Thomas Benrhard explicaría certeramente lo que su país hizo por su memoria en El Sobrino de Wittgenstein: »

«Los vieneses, esa es la verdad, ni siquiera han reconocido hoy a Sigmung Freud, en efecto, ni siquiera han tomado nota de él, ésa es la verdad, porque para eso son demasiado pérfidos».

La cultura, su verdadera revolución

Freud quiso ser médico y sentar una teoría en la que explicara el comportamiento del hombre. Quería derrotar a la mitología y los tótems asfixiantes y entrar en las represiones para liberarlas. Pero entonces ocurrió lo impensable, que con todo el afán por definir un nuevo acercamiento hacia el ser humano creo una nueva teoría cultural, una revolución para el mundo del arte que se nutrió y se nutre al día de hoy del modo en que el nos debemos mirar cuando el inconsciente y los sueños entras al baile.

No hay género artístico que no se haya psicoanalizado. Ejemplos hay a borbotones y sólo hay que pensar en Dalí, dibujando tímidamente un bosquejo del exiliado doctor Freud mientras Stephan Zweig llevaba la conversación, para salir de allí e impregnar sus óleos de mundo oníricos y sexuales.

Los surrealistas, desde André Bretón en adelante; Luis Buñuel, Alfred Hitchcock…hasta Jean Paul Sarte escribió un mamotrético de guión cinematográfico sobre Freud por encargo de John Huston.

Mayo del ’68 se nutrió de sus lemas y «la imaginación al poder» viene a la par con la superación de del superyo, aquella asfixiante imposición del deber ser que definira Freud.

Fue así que revisiones humanas de este tipo entraran de lleno en la burguesía, en los ambientes snobs de rebeliones intelectualizadas. La máxima expresión es Woody Allen y sus más de 15 años tirado en un diván, delirando guiones que destila represión y neurosis.

La psicomagia

En Argentina la cosa es más intensa. Allí se ufanan de ser la tierra con la mayor población de psicoanalistas por lo que las creaciones relativas a Freud vienen con sabor a mate. Allí destaca el delirante himno de Liliana Felipe, Las histéricas somos lo máximo, en donde hablá con él.

Cruzando la cordillera de Los Andes pero ya liberado del peso del país pasillo, Alejandro Jodorowsky observó detenidamente el psicoanálisis y llegó a una conclusión: no puede estar bien algo que intenta curar a la gente durante15 años o más; no por saber los problemas que tenemos y por qué los tenemos, podremos superarlos.

El psicomago hizo entonces un cocktail chamánico pero profundamente psicoanalítico, inspirado a su trayetoria en el grupo Pánico y en su cine ya atravesado por el psicoanálisis y llegó a una conclusión: hay que engañar al inconsciente ya que éste no entiende de lógicas y, es más – y como apunta Freud- se altera por cualquier cosa. Para ello hay que engañarlo con metáforas y nada mejor que hacer actor poéticos.

El 23 de septiembre se cumplen 69 desde que un cáncer a la boca se llevara a Sigmund Freud. Estaba exiliado, depresivo y con un aliento pestilente que hacía que hasta su fiel perro lo dejara solo. Freud le pidió a un amigo que le inyectará una sobredosis de morfina y así se fue. Nada de actos poéticos. Nada de actos inconscientes.

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