“ENTRAMOS PATEANDO LAS BANDERAS DE INGLATERRA, ESTADOS UNIDOS Y CHILE”

En 1982 The Police aterrizó en la capital. El baterista Stewart Copeland rememora ese momento justo cuando en Santiago se estrena su documental con material inédito sobre la banda.

Tenía 25 años cuando pisó Pudahuel junto a Sting y Andy Summers. Era joven y salvaje y de gira por Sudamérica con una de las bandas de rock más famosas del momento. Venían a tocar al Festival de Viña, en el mismo escenario donde cantaría ese año el Puma Rodríguez y ganaría Juan Carlos Duque.

“Cuando estás de gira debes comportarte en un estilo rabioso y agitar las bases de la sociedad -no agitarlas de verdad pero pretenderlo- y asustar a los padres para que teman que sus hijos sean corrompidos por rockeros bestias. Los chicos deben parecer salvajes e impredecibles. Así se desarrolla un momento”, rememora irónico Copeland desde Barcelona donde acaba de presentar Everyone Stares:The Police Inside Out su primer trabajo documental que rescata el material inédito que registró con su Súper 8 desde los inicios de la banda y que a modo de película familiar muestra la historia cotidiana desde sus primeras giras internacionales hasta la disolución.


Cuando The Police nos visitó Chile lucía 9 años de dictadura y la recesión describía la situación económica. Ignorantes de todo, los rockeros llegaron con sus poses tan bien recibidas en el resto del mundo pero en Santiago no funcionó.

En las primeras tres horas fuimos un desastre. La conferencia de prensa era en el aeropuerto y llegamos caminando con nuestra actitud rockera, a travesamos a la policía, a los militares y llegamos a una sala donde habían unas banderas y entramos pateando las banderas de Inglaterra, Estados Unidos y Chile y haciendo ruido y las típicas cosas de rockeros…Hubo una hostilidad instantánea lo que fue una verdadera sorpresa porque comúnmente cuando una banda de rock llega a un lugar y arma ruido y pelotera todos dicen: “¡¡Yeah, qué divertido!!”. Pero eso no pasó en Chile.

Casi veinticinco años han pasado desde aquel incidente y Stewart Copeland tiene ya siete hijos, se ha dedicado con éxito a componer bandas sonoras de películas (Rumble Fish, Wall Street) y sigue de baterista para músicos y proyectos concretos. Anda escuchando forró (música popular del noreste basilero) y pasea por el mundo presentando el documental que estrenó en Sundance el año pasado y que se podrá ver en la capital en diciembre durante el festival de documentales de música In Edit

Hubo muchas cosas que conspiraron para que Chile fuera un concierto verdaderamente memorable”, recuerda Copeland, “el país funcionaba, la sociedad parecía estar ordenada, la gente era gris pero era un lugar muy tenso, podías sentir la política sólo con caminar por la calle. Teníamos un guardia viajando con nosotros. Argentina era igual de dramático pero no se sentía la misma tensión que en Chile. En el concierto estaban en la primera fila todos los generales y sus familias pero al poco rato llegaron los chicos jóvenes y se abalanzaron a rockear.

RECUADRO
Everyone Stares:The Police Inside Out: Pocas veces se tiene acceso a un material tan auténtico sobre una banda como el que Copeland comprime en su documental. Nunca pensó en usarlo y sólo jugaba con su cámara nueva y como con el pariente odioso que no deja de registrar cada evento familiar Sting y Summers le sacan la lengua, lo ignoran o se hacen los payasos frente al lente. Veinte años después, jugando con un programa de edición por computador, Copeland recordó este viejo material y comenzó a experimentar con él. Las giras, los conciertos, las horas muertas de The Police están allí con un ritmo ágil y narrado por un respetuoso y animado Copeland que no en vano es baterista. Sus ex compañeros han recibido con alegría el documental aunque Sting no lo ha visto y Copeland duda que lo haga porque, según él, tiene un problema con su imagen.
¿Qué sensación te dio al ver todo ese materia, te trajo recuerdos olvidados o te corrigió ideas que tenías de la banda?
Hay un par de cosas que se me habían olvidado. Primero que cuando la banda se hizo popular era una banda de chicos que era para chichas. Ahora tenemos todo este respeto y premios por la seriedad y profundidad de nuestra música y todo eso. Pero en un comienzo era una banda de chicos porque Sting era TAAAAN GUUUAPO y su rostro estaba en todas las revistas de chicas. Y luego de un tiempo la música empezó a ser escuchada también por chicos, gente mayor y otros tipo de chicas. La otra cosa que me recordó fue que nos llevábamos muy bien y nos queríamos mucho. Hay un mito de que nos peleábamos y que nos separamos porque nos llevábamos pésimo. Y eso no es cierto. Y me hizo sentir muy bien ver en el film que cada vez que Andy y Sting miran a la cámara siempre hay una sonrisa en su rostro. Sting está hinchándole las pelotas a Andy y ambos se ríen…No tengo película golpeando a Sting porque si lo querías matar necesitabas dos manos porque es un cabrón fuerte. Solía correr 80 millas cada día”.

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